Entrenamiento y sus beneficios.
Nuestro cuerpo está diseñado para estar en constante movimiento, no para estar sentado en una silla durante todo el día. La evidencia científica nos ha demostrado que, aunque se haga ejercicio a diario no es suficiente para compensar el daño en la salud que nos supone el estar mucho tiempo sentados. Por eso, además de entrenar, debemos intentar estar activos durante el día. ¿Pero cómo? Muy sencillo: coger menos el coche y andar más, utilizar las escaleras en vez del ascensor y levantarnos de la silla cada media hora para hacer algún ejercicio rápido como sentadillas o un mini paseo y así activar los músculos y que fluya la sangre correctamente. ¡Nuestra salud nos lo agradecerá eternamente!
Pero esto no es todo. Mucha gente, partiendo del principio que hay que moverse, se centra en hacer entrenamientos de cardio y no hace pesas porque piensa que los músculos simplemente cumplen una función estética, pero nada más lejos de la realidad: el músculo es vida y sin músculo perdemos salud y calidad de vida. Y realizar trabajo cardiovascular no es suficiente para estimular nuestra masa muscular, por lo que el entrenamiento con cargas es indispensable, ya sea en el gimnasio con pesas o en casa con nuestro peso corporal y material casero. Eso puede ser una mochila con libros, por ejemplo. Es imprescindible que todas las semanas, independientemente de cuál sea nuestro objetivo (perder grasa, practicar un deporte, etc.) apliquemos ese estímulo de fuerza para que nuestros músculos se esfuercen y sigan activos, y así evitemos que se atrofien. Y es que, además de estas cuestiones de salud y condición física, si perdemos músculo, también afectará a nuestra estética, ya que estaremos más flácidos y con una peor figura corporal.
Siempre se ha tenido miedo de entrenar a alta intensidad, pero la evidencia
científica nos ha hecho ver que, si se hace de forma segura y controlada, la
intensidad es increíblemente importante para una buena salud. Nuestro cuerpo
necesita esos pequeños estímulos de alta intensidad cada semana para que
nuestro organismo siga funcionando lo mejor posible. Además, vivimos en una
sociedad sin apenas tiempo para realizar ejercicio, por lo que el entrenamiento
de alta intensidad es muy práctico, ya que en apenas poco tiempo se pueden
conseguir los estímulos necesarios para conseguir esas mejoras de salud,
condición física y estéticas.
¿Sabes cuál es el mejor entrenamiento? El que se hace. Por muy buena que sea tu planificación de entrenamiento, si no la llevas a la práctica no conseguirás resultados. De nada sirve estar haciendo un super entrenamiento de 3 horas diarias si luego solo aguantas 2 semanas el plan.
¿Y sabes cuál es la clave para conseguir resultados? Estar entrenando y comiendo bien el tiempo suficiente hasta que aparezcan esos resultados, y esto suele llevar su tiempo. Así que por ello necesitamos hacer cosas realistas que podamos aplicar en nuestro día a día para siempre. Hacerlo fácil para que no nos suponga demasiado esfuerzo y lo podamos compaginar con nuestra vida diaria. Necesitamos generar un hábito y eso no se consigue con entrenamientos interminables, sino asequibles. Por eso, es mucho mejor entrenar con rutinas rápidas de 15 minutos a diario durante un año, que entrenar 3 horas al día durante apenas 2 semanas. Hazlo fácil y sostenible en el tiempo.

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